ENTREVISTA A JUAN MANUEL FERNÁNDEZ
GERENTE DE NUBLANCO Y ASOCIADO DE APILCA.
Gastronomía, eventos y tradición familiar: tres proyectos que están transformando la experiencia culinaria y social en Cáceres.
En Cáceres existen proyectos que van más allá de la cocina: espacios donde se comparten momentos, se celebran historias y se construyen recuerdos. Nublanco, Bombón y Casa Palacchio representan esa nueva manera de entender la restauración y los eventos: cercana, cuidadosa y con una profunda esencia familiar.
Hoy hablamos con Juan Manuel Fernández, al frente de estas tres iniciativas, para descubrir cómo nació Nublanco dentro del Club Polideportivo El Encinar, cómo Bombón lleva su filosofía a cualquier lugar y cómo Casa Palacchio se ha convertido en un espacio único para celebraciones en la parte antigua de la ciudad.

1. Nublanco es ya un referente gastronómico en Cáceres. ¿Cómo nació este proyecto y qué te inspiró a darle vida dentro del Club Polideportivo El Encinar?
Nublanco nació de una ilusión muy sencilla: crear un lugar donde las personas se sintieran como en casa. Un sitio donde la gastronomía se viviera con emoción, con calma y con verdad. El Club Polideportivo El Encinar nos ofrecía un entorno precioso y familiar, y desde el principio sentí que nuestra manera de trabajar encajaba allí a la perfección.
Quiero decir algo que para mí es fundamental: Nublanco es un lugar abierto para todos. A veces la gente cree que, por estar dentro del Club, solo pueden entrar los socios, pero no es así. Me encanta ver cómo llegan familias, amigos y clientes nuevos y descubrir que pueden disfrutar de nuestro espacio sin ningún tipo de restricción. Somos un restaurante para todo el mundo, un sitio donde cualquiera puede sentirse en casa, con la tranquilidad que nos da el club, pero con acceso totalmente libre.
2. El nombre Nublanco tiene una historia muy especial. ¿Podrías contarnos cómo surge y qué representa para vosotros mantener esa conexión tan familiar?
El nombre es un trocito de mi vida. Nace de la unión de mis hermanas, Nuria y Blanca, y también de Coco, nuestro perro, que para nosotros es parte de la familia. Unir sus nombres era mi forma de darles un lugar en este proyecto, de llevarlos conmigo en cada decisión.
Nublanco no es solo un restaurante: es una forma de recordar de dónde venimos y quiénes somos. El ambiente, el trato, la calidez… todo está impregnado de esa esencia familiar que nos define.
3. Vuestro lema es que “el producto es el protagonista”. ¿Qué importancia tiene para vosotros trabajar con proveedores locales y de confianza?
Lo es todo. Para mí, la cocina empieza mucho antes de encender los fogones. Empieza en el campo, en la huerta, en las manos de quien cuida el producto. Trabajar con proveedores locales nos permite saber quién hay detrás de cada ingrediente y garantizar frescura, sabor y honestidad.
No buscamos complicar los platos. Buscamos que sepan a verdad. Y eso solo se consigue respetando el origen.
4. Además de la carta, ofrecéis menús diarios, degustación y opciones para grupos. ¿Cómo mantenéis la calidad en cada propuesta?
Con dedicación diaria. En Nublanco no hay un plato improvisado. Apostamos por una cocina que evoluciona, pero que siempre parte del producto de temporada. Cada menú se diseña con coherencia, cuidando el sabor, la presentación y el equilibrio.
Trabajamos cada día para que cualquier persona que nos visite, ya sea para un menú del día o para un degustación, viva la misma emoción.
5. También pensáis en las familias con vuestro servicio de animación y ludoteca. ¿Cómo influye eso en la experiencia del cliente?
Muchísimo. La familia es el centro de mi vida y también lo es de este proyecto. Por eso diseñamos espacios donde todos puedan disfrutar, incluidos los más pequeños. La ludoteca y la animación permiten que los padres se relajen y que los niños se diviertan.
Ver a una familia comer tranquila, reír, celebrar… es una de las cosas más bonitas que tiene este trabajo.
6. Habéis creado “Bombón”, vuestro servicio de catering. ¿Cómo nació y qué lo diferencia de otras propuestas?
Bombón es nuestro catering, y es un servicio distinto a Nublanco. Nublanco es el restaurante, nuestra casa, donde todo está pensado para disfrutar dentro.
Bombón, en cambio, es la parte que viaja, la que se adapta a cada evento, a cada espacio y a cada cliente.
Nació porque muchas personas querían llevar nuestra manera de cocinar y de cuidar los detalles a bodas, comuniones, reuniones y celebraciones. En Bombón cuidamos cada elemento: el montaje, el servicio, la estética, la experiencia… No es un catering estándar. Es llevar nuestra esencia, pero de otra forma y en otros lugares.
7. Ahora gestionáis también Casa Palacchio. ¿Qué representa este nuevo proyecto?
Casa Palacchio es algo totalmente distinto y muy especial para mí.
Es un espacio de más de 1.000 metros cuadrados, ubicado en la parte antigua, en la histórica Antigua Casa del Sol. Un lugar con magia, con historia y con una belleza única.
Casa Palacchio no es restaurante y no es catering: es nuestro espacio para grandes eventos. Un sitio donde celebrar bodas, reuniones, conciertos, presentaciones… lo que la gente imagine.
Para mí, Casa Palacchio es unir gastronomía, arquitectura, emoción e historia en un mismo lugar. Es un proyecto que me ilusiona muchísimo.
8. Vuestra propuesta combina gastronomía, ocio y celebraciones. ¿Qué crees que os hace diferentes?
Creo que lo que nos diferencia es que nada de lo que hacemos es casual.
Nublanco, Bombón y Casa Palacchio son tres servicios distintos, pero todos comparten la misma filosofía: cuidado, cercanía, emoción y detalle.
- En Nublanco ofrecemos una experiencia íntima y familiar.
- Con Bombón llevamos nuestra esencia a cualquier lugar.
- Y en Casa Palacchio ofrecemos un espacio único para crear momentos inolvidables.
9. Formáis parte de APILCA y del tejido empresarial de Las Capellanías. ¿Qué valor tiene para vosotros estar dentro de esta asociación?
Para mí es muy importante. Colaborar con otras empresas del entorno nos permite crecer, aprender y apoyarnos mutuamente. APILCA es un espacio donde compartimos inquietudes, ideas y proyectos, y eso fortalece tanto a los negocios como a la comunidad.
Creo firmemente que cuando un barrio crece unido, crecemos todos.
10. Mirando al futuro, ¿qué ilusiones tenéis desde Nublanco, Bombón y Casa Palacchio?
Mi mayor ilusión es seguir creciendo sin perder nuestra esencia.
En Nublanco quiero seguir sorprendiendo y mejorando cada día.
Con Bombón quiero llegar a más eventos y seguir emocionando a la gente fuera del restaurante.
Y en Casa Palacchio quiero crear un espacio referente en Cáceres, donde la historia y la gastronomía se unan para hacer vivir momentos inolvidables.
Con estos proyectos, Nublanco, Bombón y Casa Palacchio muestran talento gastronómico, visión empresarial y una forma muy personal de entender la experiencia del cliente. Desde Cáceres y desde el entorno del Polígono Capellanías, esta empresa asociada continúa creciendo con coherencia, pasión y una mirada inspiradora hacia el futuro.
Agradecemos a Juan Manuel por compartir con nosotros su historia, su dedicación y la emoción que hay detrás de cada plato, cada evento y cada nuevo proyecto. Su trabajo refleja el valor de las empresas que forman parte de APILCA: negocios que innovan, que generan oportunidades y que fortalecen el desarrollo de nuestro entorno.
Desde la asociación seguiremos apoyando y visibilizando a quienes, como Nublanco, Bombón y Casa Palacchio, construyen un tejido empresarial más fuerte, creativo y comprometido.
¡Gracias por inspirar y por apostar por Cáceres con tanto corazón y profesionalidad!
